Real Decreto Ley Modernización Administrativa y COVID-19. Cómo analizarlo desde las aulas del Grado en Dirección y Gestión Pública (30-XI-2020)

Una Legislatura más, un proyecto de reforma-modernización de la gestión pública española más.

Todo un clásico de la “Gestión Pública” que nos hacen recordar aquellas palabras que CAIDEN hizo famosas en el ya lejano siglo XX (citadas por mi colega JOAQUIM FILIPE ARAÚJO, 2001): “… la reforma administrativa tiene un lugar permanente en la Administración Pública y una prioridad cada vez mayor en el Gobierno, no tanto por causa de la mejora de la actividad administrativa, como por el hecho de que los mejores gobiernos puedan realizar el sueño y las ambiciones del hombre.”

Y en España, como en el resto de países del mundo, estas propuestas de cambio se han hecho un hueco en el “corazoncito” de nuestros políticos, altos cargos, asesores e incluso, en las empresas de consultoría pública (hay mucho dinero en juego para todos y todas).

La cuestión no es tanto si reforma-modernización, sí o no. La clave es, más bien, si reforma-modernización, efectiva o inefectiva (solución o no de problemas públicos).

Por que las preguntas que nos podemos plantear desde el análisis de la Gestión Pública en relación con estos procesos de cambio administrativo no son otras que aquellas que tienen que ver con la capacidad que tienen estas políticas y programas públicos de cambiar el “Estado Administrativo”, y con él, sus capacidades para resolver problemas públicos, además de apoyar a los sectores sociales, empresariales y ciudadanos para mejorar sus respectivas vidas.

Sin entrar en el análisis de la “senda institucional” de los programas de reforma-administración españoles de los últimos 70 años (desde los años 50 del siglo XX estamos con el tema), porque ya lo hemos hecho en otros trabajos publicados, me interesa que el alumnado de un curso de 1º del Grado en Dirección y Gestión Pública, de una Universidad Pública, desarrolle las capacidades de análisis crítico de este tipo de propuestas (siempre apoyándonos en las lecturas recomendadas). De igual forma, que puedan interiorizar las competencias de aplicación de la teoría a la práctica y de debate sobre las ideas principales que estos proyectos plantean.

Y claro, como no podía ser de otra manera, en la Legislatura actual ya tenemos plan, política, programa, propuesta, o “medidas urgentes” de reforma-modernización. Porque así es como el Gobierno de España ha denominado al plan que tiene que servir para desarrollar la gobernanza (que no “co-gobernanza”; art. 23.3, sic) de los diferentes niveles de gobierno-administración en la lucha contra el COVID-19 … ¿os suenan estos conceptos? (Temas 1, 2 y 3). “Medidas urgentes” que tienen que resultar de utilidad (“efectivo”) para gestionar los miles de millones que el programa “Next Generation” de la Unión Europea ha puesto en marcha para ayudar a a las sociedades de sus diferentes Estados miembro ha superar la pandemia de salud pública, además de la social y económica que padecemos.

Este es el reto. Nada más y nada menos que la gobernanza y gestión pública (Capítulo II. Instrumentos de Gestión Pública) de un sistema de ayudas “milmillonarias” (de euros, claro), que tienen que ser implementados en los próximos años por parte de los diferentes niveles de gobierno-administración, con la cooperación institucional de empresas, tercer sector y ciudadanía.

¿Seremos capaces? En mi humilde opinión, no sin la ciencia, sin el aprendizaje de experiencias anteriores, y menos sin la cooperación de todos y todas.

Nuestro reto en el aula de la materia de “Ciencia de la Administración y Gestión Pública”, es otro, aunque no menos complejo: analizar de manera crítica, científica y cooperativa una propuesta gubernamental, para un Estado multinivel.

¡Vamos a ello!

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YA ESTAMOS EN LA SEMANA 10 ¡GRACIAS! … DOBLANDO AL COVID EN EL GDXP (23-XI-2020)

A fuerza de sobrevivir, le damos poco valor al hecho extraordinario de conseguir llegar a la semana 10 durante el primer cuatrimestre anormal de un curso COVID-19, como es este 2020-2021 (y ya sólo quedan 2 😉 ).

A fuerza de sobrevivir, apenas reparamos en el enorme esfuerzo de gestión pública que realizan los responsables y técnicos del PDI y del PAS de un Grado en Dirección y Gestión Pública, que ha garantizado a su alumnado el 100×100 de la presencialidad a lo largo de este curso 2020-2021.

A fuerza de sobrevivir, casi nunca nos permitimos celebrar el hecho singular de poder estar juntos en un aula presencial de una universidad pública, en plena “segunda ola” de la pandemia más destructiva del siglo XXI.

Yo, personalmente, no sé como se sentirá el alumnado de primer curso del Grado en Dirección y Gestión Pública de la Universidade de Vigo, cuando los veo semana tras semana en las aulas del Campus de Pontevedra. Apenas me hago una ligera idea de qué pensarán sus familias, que siguen confiando en nuestra institución de educación superior. Apenas me puedo imaginar cómo se siente nuestros colegas PDI y PAS de nuestro Grado y Máster, que siguen trabajando todos los días para conseguir hacer normal lo anormal.

Sí sé, qué piensan mi mujer y mi hija, mis hermanos y familiares más próximos, mis amigos y colegas cercanos, cuando les cuento que me siento enormemente satisfecho y orgulloso de la “comunidad del Grado y del Máster”, en la que llevo trabajando desde hace muchos años.

Sólo se me ocurre un enorme ¡GRACIAS! por dejarme compartir estos momentos, y por conseguir que mi profesión sea algo más que indicadores, “calidades”, “excelencias” e “innovaciones”.

Lo hicimos así durante la pandemia, en plena “primera ola”, y cuando no sabíamos nada del COVID-19.

Lo seguimos haciendo, en esta “segunda ola”, más cansados física, emocional y psicológicamente … pero aquí seguimos, en la semana 10.

Esto es “valor público”, y mucho más, con poca inversión, y menos reconocimiento social … pero es lo que hay, y a ello nos debemos como servidores públicos, por 20 años más, ahora sí desde la nueva Facultad de Dirección y Gestión Pública de la Universidade de Vigo.

¡GRACIAS!

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Gestión Pública “Next Generation”: “musculatura institucional” + “musculatura de gestión” ¿para una nueva época post-COVID-19? (16-XI-2020)

Parece que fue ayer cuando escribí el último “post” en este blog que utilizo como bitácora de la materia de “Ciencia de la Administración y Gestión Pública”, en nuestro Grado de Dirección y Gestión Pública (UVIGO).

Y “sólo” han pasado dos semanas desde entonces, con “Estado de Alarma” incluido, (“Nuevo” y “Viejo” Estado de Alarma, ¿Qué hay de nuevo, viejo?, 2-XI-2020).

Semanas atrás en las que, además, hemos visto nacer una nueva “Facultad de Dirección y Gestión Pública” en la Universidade de Vigo; lo que nos ha facilitado una “musculatura institucional” que necesitábamos para sobrevivir en el complicado mundo de la educación superior.

Semanas en las que, además, el Rector de la Universidade de Vigo ya ha nombrado un “decano-comisario” (sí, ya sé que suena muy mal este “lenguaje universitario”), para que lidere el proceso de creación de la Facultad a lo largo del curso 2020-2021. Y resulta (¡oh casualidad!,) que el nombramiento a recaído en este “menda lerenda”; que a su vez, ha nombrado a un “secretario”, que también resulta ser uno de los que más saben sobre virtualización de grados y posgrados públicos en España, mi colega en el Observatorio de Gobernanza G3 (UVIGO), el Dr. Xosé María Mahou Lago (¡gracias Xosé!)

Y no es poca cosa, porque nos encontramos ante una auténtica innovación institucional, ya que es la única Facultad de Dirección y Gestión Pública del sistema universitario gallego, español, y latinoamericano. Lo que nos hace coger “músculo de gestión”, que es una expresión muy chula que acuñó hace años mi colega y amigo, el profesor Carles Ramió (UPF).

Y sobre esta “musculatura institucional y de gestión”, precisamente, tenemos que trabajar en la novena semana del cuatrimestre … ¡ánimo que ya se ve el final de diciembre! 😉

Para ello, os he preparado una sesión sobre Teoría de la Organización y sus “clásicos”, así como un marco conceptual y de características básicas de las administraciones públicas, que nos ayudarán a complementar el enfoque teórico de la Ciencia de la Administración.

Porque la Gestión Pública es un ámbito de conocimiento científico que debemos conocer para no repetir los errores de gestión del pasado en nuestras organizaciones. Porque de lo que se trata, según mi colega y amigo, el profesor Manuel Villoria (URJC, 2005: 181-212), es de complementar las dos fuentes de su conocimiento científico : la “literatura científica” (teorías) y la “literatura sabia” (experiencias de gestión). Y hay que tener cuidado con estas “síntesis” porque es cierto que no se pueden fusionar, ya que sus objetivos son muy diferentes: una busca generar teorías (“literatura científica”), mientras que la otra presenta experiencias personales de gestión transmitidas sistemáticamente (y controladas por un proceso científico), además de realizar síntesis de estudios (“literatura sabia”). A ellos se les podría sumar el conocimiento que aportan los llamados “gestores con experiencia”, aunque con cautelas y siempre bajo el análisis del método científico, ya que si no es así corremos el riesgo de “… caer en el comercialismo y en la falta de rigor mediante el abuso de los conocimientos de gestores con experiencia (Lynn, 1996).”. Lo que nunca deberemos hacer es seguir a aquellos que “inventan la rueda” de la Gestión Pública de manera cotidiana, a los “influencers” y “tertulianos”, a los “todólogos” y “opinólogos” que llenan de ocurrencias y comentarios los medios de comunicación y las redes sociales.

Por todo ello, necesitamos aprender sobre Gestión Pública, de manera “científica” y “sabia” (incluso a partir de la “experiencia”), con el fin de poder avanzar de manera colectiva y asumir los retos que esta sociedad global del riesgo tiene que superar.

La pandemia del coronavirus es un buen escenario para comprobar si somos capaces de aprender de la teoría, aplicar a la práctica, asumir los hallazgos históricos y comenzar a liderar, a dirigir y a gestionar nuestras instituciones públicas de manera diferente al pasado más reciente.

Sólo así seremos capaces de gestionar los fondos que nos llegarán de la Unión Europea (“Next Generation”).

Sólo así seremos capaces de no repetir errores en la gestión de las políticas públicas y de los servicios públicos (Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía española).

Sólo así será “real-real” (verdadero) que la Gestión Pública consiga impactos (“outcomes”), y que la “Next Generation” comunitaria sea algo más que un nombre ideado para llamar la atención, convirtiéndose así en el eje estratégico que ayude a cambiar la vida de millones de personas que sufren las consecuencias de esta pandemia, que ha llegado para quedarse.

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“Nuevo” y “Viejo” Estado de Alarma, ¿Qué hay de nuevo, viejo? (2-XI-2020)

Vivimos en un mundo peculiar. En primer lugar porque lo que consideramos nuestro mundo, no es nada más que un “sistema-mundo”. De él formamos parte, no es nuestra propiedad. En él vivimos, y deberíamos con-vivir con el resto de especies del “ecosistema-mundo”. A él nos debemos porque “no hay planeta B”.

Pero también es un mundo peculiar, en tanto en cuanto consideramos que nuestras creaciones son la creación del propio mundo. O lo que es lo mismo, nosotros (pensamos) que somos los que creamos, una y otra vez, el mundo tal y como lo conocemos.

Y esto tiene un problema, o mejor dicho, dos problemas:

  1. Que de esta manera tan poco crítica, vivimos en un continuo “bucle infantil” donde cada uno de nosotros piensa que está descubriendo el mundo (nuevo o viejo), todos los días. Y esto ocurre, entre otras cosas, porque cada vez leemos menos (me da igual en soporte papel o en soporte digital), y cada vez leemos peor y de peores fuentes (sin capacidad crítica más allá de nuestros círculos respectivos; mensajes construidos del tipo “fake news”, planteamientos de “posverdad” o directamente mentiras, etcétera).
  2. Que a consecuencia de lo anterior, no aprovechamos los aprendizajes buenos y malos, los aciertos y los errores, de miles de años de historia natural y humana. Todo un riesgo cuando además vivimos a golpe de “fast-click” (que no “fast-check”, otro “fake” para tenernos enganchados-engañados) y consumimos el tiempo vivido más rápido que ningún otro ser vivo de nuestro “planeta A”.

Y claro, esto nos lleva a pensar que cada vez que tenemos una idea, ¡pummm! “se para el mundo”, “descubrimos la pólvora” y abrimos una “nueva era”, una “nueva época”.

Y, por desgracia, esto no es así. Muchos politólogos, sociólogos, antropólogos, filósofos han escrito sobre la “sociedad del espectáculo”, sobre el “homo videns”, sobre el “entertainment” en política (“politainment”), el “infantilismo” en gestión pública … Muchos, de veras. Sólo hay que leerlos (empezando por Platón y su “mito de la caverna”, hace ya más de 2.500 años).

Siendo esto así, es normal que consideremos “viejo” a aquello que es superado por lo “nuevo” (¿por qué no antiguo?). Incluso que sobre aquello nuevo insistamos sobre su renovación, y lo llamemos innovación.

Pues bien, nada de “viejo” y “nuevo”, si no es para hablar de muebles o de “Matrix”, y mi personaje favorito, “Neo”.

Desde la Ciencia de la Administración y la Gestión Pública, cuando hablamos de algo que sustituye a lo anterior, no debemos cambiarle el adjetivo hasta comprobar ¿qué hay de nuevo, viejo? Eso lo hacían de manera magistral Bugs Bunny y Groucho Marx, hace ya más de ochenta años. Ellos sí que fueron originales.

Así que ya sabéis, cuando oigáis hablar de “viejo Estado de Alarma”, “nueva normalidad”, o “nuevo Estado de Alarma”, y aunque aparezca en el Boletín Oficial del Estado … echad a correr, pensad qué nos quieren “vender” antes de comprar este argumento propio de malos “spin doctors” (para el/a que aún no conoce la canción de los buenos The Spin Doctor, “Two Princess”, dale, dale).

Ya en nuestro pequeño mundo científico que es la Ciencia de la Administración y la Gestión Pública, podemos confirmar que desde la ciencia crítica, abierta y ciudadana (con sus aciertos y errores), y en alianza con el sentido común, es posible comprender un fenómeno social, sin miedo a equivocar el juicio (al menos por el período de tiempo que va de una evidencia científica, a la siguiente). Porque de lo que se trata es de aplicar un método a un problema público, en este caso.

Así, la opinión se somete a juicio. Y este se somete a prueba, y error. Se “com-prueban” nuestras preguntas, hipótesis, y sólo después, se emite el juicio.

Como se puede “com-probar”, este proceso es diferente al que nos lleva a emitir una opinión, por muy inteligentes que nos creamos. Y es que en ciencia sólo son útiles las preguntas y el método … los resultados dependerán de ello, y podrán cambiar (deberán hacerlo) a lo largo del tiempo, y de uso que de las sociedades hagan las generaciones que las definen (y no al revés).

Esto mismo ocurre con el análisis científico del “nuevo” Estado de Alarma, que sólo debería ser objeto de pregunta, método y prueba-error.

Y ya disponemos de ciencia, la Ciencia de la Administración y la Gestión Pública. También tenemos método científico, en este caso el cualitativo (método comparado y estudio de caso). Desde luego, disponemos de preguntas para dudar sobre si este Estado de Alarma es “nuevo”, o se parece al “viejo”, en qué se distingue, etcétera.

En relación con la “duda metódica”, parece que lo único que podemos tener claro por el momento, es que:

1. el Estado de Alarma, ha vuelta a aparecer en el BOE.

2. Su contexto es diferente (tiempo, tipo de confinamiento) y los actores tienen diferentes papeles en el mapa multinivel (centralidad del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud), y son más (CCAA. con otros papeles más allá de la Conferencia de Presidentes), y aún serán más en próximos Estado de Alarma (UE y Gobiernos Locales, Ciudadanía y Empresas), además de con mayores responsabilidades (aunque ya las tuvieron durante la desescalada y …).

3. Su especificidad, contingencia, historicidad, interdependencia entre política y administración (y ciudadanía y empresas y sector no lucrativo), extensión-fragmentación, deberán ser analizadas para comprender su alcance multinivel e intergubernamental.

4. Sólo podrá haber gobernanza (de la buena, no de la “fake” “co-gobernanza”), cuando el sistema complejo social, político, administrativo y económico funcione en red, coopere en red, colabore en red, se coordine en red.

Esta será la única manera científica de pasar de lo “simple” a lo “complejo”; de la “co-gobernanza” a la gobernanza; de lo viejo a lo nuevo.

De otra forma, sólo nos queda recordar a Bugs Bunny y repetirle a aquellos “policy makers” (políticos y altos cargos) que toman decisiones todos los días sobre nuestras vida, ¿qué hay de nuevo, viejos?.

POR CIERTO, ME GUSTARÍA FELICITAR PÚBLICAMENTE AL ALUMNADO DE 1º DEL GRADO EN DIRECCIÓN Y GESTIÓN PÚBLICA, PORQUE VOLVEMOS AL AULA PRESENCIAL DESPUÉS DE UNA SEMANA DE PROTOCOLOS COVID-19. ME HABÉIS DEMOSTRADO VUESTRO ENORME COMPROMISO Y RESPONSABILIDAD CON LA INSTITUCIÓN UVIGO Y CONMIGO. TODO ELLO ME CONFIRMA LO QUE YA CONOZCO DESDE HACE AÑOS, QUE LAS PERSONAS SON MÁS QUE LAS INSTITUCIONES. ¡¡GRACIAS!!

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¿Cómo comprender el “nuevo Estado de Alarma” desde la Ciencia de la Administración? (26-X-2020)

Más allá de la desazón que produce una “ola” tras otra de pandemia.

Una desescalada, con final en un puerto de montaña llamado “coronavirus”.

Un proceso de “desaprendizaje colectivo” sobre la relación entre la salud y la economía, donde todos y todas somos responsables … pero algunos/as más que otros/as.

Una, en definitiva, descoordinación institucional autonómica (Rojo y Varela, 2013), propia de un país que no ha sabido desarrollar sistemas de cooperación, coordinación y colaboración intergubernamentales y multinivel (Varela y Araújo, 2018) … y tiene que tirar de hipérboles “patrioteras”, como “lucha”, “victoria”, “fuerza”, “co-gobernanza” (ya sabéis qué tenéis que hacer cuando oigáis es “palabro” 😉 )

Pese a todo ello, tenemos que aprender a convivir a partes iguales, con el coronavirus, sus diferentes cepas y mutaciones; a la par que con un sistema institucional que no está preparado para garantizar derechos básicos como la salud, o la vivienda o el empleo.

Soy de los que opinan que cualquier crisis es una oportunidad (me gusta esta lógica milenaria china). Pero también soy consciente de que no podemos salir de una crisis y avanzar hacia la siguiente, sin haber aprendido nada. O tan solo un poco, como es el caso de la pandemia que “nos gobierna”.

¿Qué hacer para aprender? ¿Cómo conseguir convivir con nuestro “ecosistema-mundo”, más que a sobrevivir a él?

La respuesta es tan sencilla como compleja: aplicar la ciencia, en nuestro caso, la Ciencia de la Administración. Por supuesto que el resto de ciencias, “duras y blandas”, aplicadas y normativas, básicas y dialógicas, nos ayudan a determinar dimensiones, plantear preguntas, encontrar algunas soluciones …

Pero la Ciencia de la Administración, que es a lo que me dedico y lo que nos ocupa a este grupo de primero del Grado en Dirección y Gestión Pública a lo largo de 14 semanas de un curso “anormal”, nos ofrece un marco para comprender el contexto multinivel e intergubernamental de nuestros gobiernos-administraciones, sus posibilidades y sus limitaciones.

La “lupa” de la Ciencia de la Administración nos aproxima al problema de las instituciones gubernamentales, de esa “galaxia institucional” que está llena de “planetas” (gobiernos-administraciones), que deben ocupar sus competencias, recursos, conocimiento y el talento de los servidores y servidoras públicos que les dan vida, en resolver, una y otra vez, los problemas que la sociedad se va encontrando en su desarrollo colectivo.

La Ciencia de la Administración nos debe ayudar a dibujar un “mapa institucional”, que nos sirva para movernos entre los problemas y los diferentes actores sociales, empresariales y la ciudadanía.

Y en la sesión de hoy vamos a desarrollar ese “mapa”. Vamos a aplicar esa “lupa”.

Sin ella, no veremos más allá de un problema coyuntural de recursos y competencias. No comprenderemos que juntos somos más fuertes. No entenderemos que nos compensa más cooperar que competir. No seremos capaces de ayudar resolver entre todos, todos los problemas que nos vayan surgiendo, propios de una vida en común; propios de un planeta en común, con el resto de seres vivos.

Disculpad el tono melodramático. Pero es que este nuevo “Estado de Alarma” me parece más duro e injusto que el primero, porque hay miles de ciudadanos y ciudadanas que han hecho las cosas bien. Se han cuidado y han cuidado. Sin embargo, y como suele ser habitual en una sociedad con una débil cultura democrática y social, como es la nuestra, por unos cuantos, pagamos todos. Y seguimos asistiendo al relato mediático de la muerte, que ya hacemos cotidiana, sin ningún espíritu crítico.

La Ciencia de la Administración, no va a solucionar el problema del coronavirus. Esta Ciencia, en todo caso, nos dará capacidades para comprender mejor que instituciones formales e informales fuertes (esté sí que es un gran concepto, mal usado 😦 ), nos ayudan a todos y todas. Premian y castigan. Reconocen y sancionan. Promueven (re)soluciones colectivas entre los niveles de gobierno-administración estatales, autonómicos y locales.

Y a ella nos vamos a dedicar hoy, como si no hubiera un mañana 😉

¿Os sumáis?

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NO ES UN CURSO CUALQUIERA PARA LA CIENCIA DE LA ADMINISTRACIÓN #COMUNIDADGDXP (19-X-2020)

En realidad, ningún momento presente es igual que el anterior.

La vida de cada uno, y la de las instituciones públicas también, se vive al día, porque si no, se evapora, se diluye, se pasa.

En nuestro Grado en Dirección y Gestión Pública, como en el resto de Grados del mundo académico, este año está condicionado por una pandemia, que nos seguirá afectando por mucho tiempo … y que nos ha dejado agotados en la “primera ola” y nos desborda ya en la “segunda ola”. A las instituciones públicas también.

Por ello insistimos en la necesidad de conocer sobre teorías y enfoques de análisis de las administraciones públicas, las nuestras y las otras. Sus complejidades, dimensiones, características contingentes, niveles, órganos, personas, procesos …

Todo ello, tiene un fin, el que podamos prestar servicios (nosotros las y los servidores públicos) para los usuarios que confíen en las instituciones, las usen responsablemente y cooperen con ellas para que la inversión en recursos humanos, económicos y financieras, produzcan el mejor resultado posible. En nuestro caso, una docencia presencial y virtual de calidad.

Y este es el objetivo del Grado y de la materia de “Ciencia de la Administración y Gestión Pública”, tras veinte años de trabajo en la Universidade de Vigo.

Sólo que este curso es diferente, para mal, y ¡para bien!. Porque tenemos que dar la bienvenida al nuevo alumnado que se incorpora al Grado en el último período de matrícula. Hay aulas completas en las modalidades presencial y virtual. Mujeres y hombres (la edad da igual) que han apostado por seguir formándose a pesar de todo. Por continuar aprendiendo a pesar de unos pocos … que eso sí, hacen mucho ruido en redes sociales y medios de comunicación (apenas se insiste en el hecho de que la educación es una “actividad esencial” y no una actividad de “aparca-jóvenes”).

Como profesores e investigadores de la UVIGO, ¡¡gracias!! Dejaos guiar, acompañar, trabajad en equipo y aprended a usar los servicios universitarios … las competencias académicas vendrán y os transformarán en buenos profesionales.

Y esto lo haremos entre todos y todas. En conjunto. Cooperando.

Y con una nueva Facultad que se acaba de aprobar por parte del Claustro de la UVIGO, y que nos va a permitir “gobernarnos a nosotros mismos” (como ya nos contaban los griegos hace más de 2.500 años cuando hablaban de la “parresía”).

Será la única Facultad en Dirección y Gestión Pública de España, con un alumnado único en Galicia y España. Vosotros y vosotras.

Por cierto, y para los “trolls” y “haters” del mundo social virtual (porque las redes sociales son más maravillosas que todo eso), la Facultad de Dirección y Gestión Pública (única en Galicia, España, Lusofonía y América Latina), y en nuevo plan de estudios de Dirección y Gestión pública (único en Galicia y España) y la nueva modalidad virtual del Grado en Dirección y Gestión Pública (única en Galicia y España) se propone tras años de trabajo desarrollado de manera interesada por un grupo de profesores/as investigadores/as.

¡Sí!, de manera interesada en mejorar la docencia sobre competencias clave (STEAM) de nuestras instituciones públicas, y fundamentales para el PIB en tiempos de coronavirus.

¡Sí! de manera interesada en mejorar las posibilidades de acceso virtual a una educación superior de calidad, acreditada, pública y con las tasas de matrícula más bajas de España, y para todos y todas las interesadas en formarse en Dirección y Gestión Pública en Galicia, España y América Latina.

¡Sí! de manera interesada, en todo esto. En el servicio público. Porque somos servidores y servidoras públicos.

Y todo eso, lo han hecho un grupo de profesores/as e investigadores/as restando tiempo a su trabajo docente e investigador, a su carrera profesional.

Y todo por el pírrico precio de 0€ + 0 cargos + 0 descuentos docentes … y sin construir edificio alguno (0€ ladrillos).

¡¡Gracias de nuevo!!

Continuamos aprendiendo.

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POR QUÉ HUIR DE LA #COGOBERNANZA; POR QUÉ APRENDER #CIENCIAADMINISTRACIÓN Y #GESTIÓNPÚBLICA (13-X-2020)

Estimado alumnado, cuando leas u oigas la palabra #cogobernanza, por favor, desconecta del medio de comunicación o red social al que estés accediendo.

Te lo dice alguien que lleva casi dos décadas estudiando la gobernanza, por activa, por pasiva, por perifrástica. Investigando el paradigma en proyectos de investigación competitivos internacionales, europeos, estatales y autonómicos. Publicando en artículos, capítulos de libros, informes de transferencia de conocimiento a algún gobierno autonómico … e incluso a partir de la realización de una tesis doctoral (ÌNFO en https://www.researchgate.net/profile/Enrique_Varela_Alvarez).

Huye, corre, desconecta, porque la #cogobernanza no existe más que en la mente de aquellos políticos y “spin doctors” de gobiernos y administraciones que desean “rizar el rizo”, enfatizar un concepto de interés para encubrir otros que no han podido (o sabido) desarrollar.

Porque la gobernanza, como paradigma de estudio de las instituciones públicas, ya sabéis que implica hacer efectiva la acción de un gobierno de gobiernos. Supone comprender las redes de políticas, el marco multinivel y las relaciones intergubernamentales. Asume la necesidad de desarrollar cooperación institucional, colaboración y coordinación administrativa … y no sólo hablar de ellas, como nos hemos cansado de escuchar en los últimos meses durante la pandemia (no lo olvidéis, aún seguimos en ella).

Fernando Vallespín dice de la #cogobernanza que es una “añagaza” (RAE.es, “1. f. Artificio para atraer con engaño.”), y es uno de los catedráticos de Ciencia Política y de la Administración que más sabe (y ha escrito) sobre el tema.

Rafael Jiménez Asensio, por su parte, escribe en su cuenta de Twitter sobre la #cogobernanza y la define como “pleonasmo” (RAE.es “1. m. Ret. Empleo en la oración de uno o más vocablos innecesarios para que tenga sentido completo.”). Y es uno de los mayores expertos en administraciones públicos de este país.

Yo mismo, considero que #cogobernanza es un oxímoron o una tautología, o lo que es lo mismo, una redundancia, un concepto enfático que se emplea para decir que queremos algo que no sabemos que queremos … o aún peor, que no queremos.

La gobernanza, en realidad, y como ya habéis leído siguiendo a Joan Prats, implica el desarrollo efectivo de la cooperación, la coordinación y la colaboración (+INFO), que es algo que en este país nuestro, nación de naciones, Estado de las Autonomías, y “cuasifederal” (sic), no hemos sabido hacer desde el inicio de nuestra reciente era democrática.

Por estas razones, y habiendo comprobado por vosotras y vosotros mismos que la gobernanza es un paradigma científico-social que nos puede ayudar a comprender la complejidad social, territorial, política y administrativa de nuestro tiempo coronavírico (de “nueva normalidad”), os ruego que seáis críticos con los conceptos que políticos, altos cargos, técnicos de gobiernos-administraciones, o tertulianos (incluidos algunos/a académicos/as), usan para definir la “realidad-real”. Porque la realidad político-administrativa, y sus conceptos, se “estiran” (Sartori) como si fueran chicles (o “slime”) según el momento y el contexto.

En este Grado en Dirección y Gestión Pública, abordamos en el Tema 2 sobre #CienciaAdministración algunos conceptos, elementos y características que nos pueden ayudar a (re)construir la realidad político-administrativa desde sus “cimientos”. Este enfoque científico-social, politológico, nos ofrecerá recursos teórico-prácticos para conocer qué son y qué hacen las instituciones públicas. Sin este conocimiento básico será difícil continuar porque sólo es posible conocer cómo funcionan (dimensión dinámica), si los paradigmas y conceptos sobre los que se apoyan son conocidos, aplicables y validables según el método científico.

No huyáis de la #cogobernanza, quedaos con la #CienciaAdministración y con ella, profundicemos en las raíces institucionales de lo que llamamos administraciones públicas.

¡Gracias por vuestra compañía en este paseo por la Ciencia de la Administración y la Gestión Pública!

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“LUPA” DE LA CIENCIA DE LA ADMINISTRACIÓN. “En la salud, ustedes mandan pero no saben” (5-X-2020)

Es increíble cómo el ser humano es capaz de avanzar tanto … aunque en la dirección equivocada.

Continuamos observándonos el ombligo. Asumiendo nuestro supuesto liderazgo entre los seres vivos. Recreando una nueva época geopolítica que algunos llaman “antropoceno”. Equivocando el rumbo y encaminándonos a no se sabe muy bien qué.

Y no será porque las ciencias no nos lo cuentan. Una y otra vez. Desde las ciencias naturales y las ciencias sociales. Con estadísticas y “big data”, y con ensayos y reflexiones dialógicas.

Pero claro, la ciencia en España, y en cada vez más partes del mundo occidental (ya veremos cuando China adelante en progreso científico a los Estados Unidos de América), no es más que el delirio de unos cuantos científicos y científicas. “Son cosas de ellos y ellas”, que hacen con apenas presupuestos, y con escasas capacidades de gestión.

“¡Que inventen ellos!”, es un clásico de nuestro país, que recuerda en democracia, lo que ya ha vivido en dictaduras y “dictablandas”, desde principios del siglo XIX. Y sí, Unamuno tenía razón, porque los que hacemos ciencia social … estamos hartos de tanta improvisación, tanto voluntarismo, tan poca inversión (sobre PIB), y tan escaso valor público y social … porque la falta de valor de la ciencia no sólo es culpa de los políticos y los gobiernos, si no también de las sociedades que los apoyan, votan e incluso jalean.

Yo sí apoyo el manifiesto de mis colegas científicos en Change.org. De los investigadores e investigadoras importantes, de los que hacen ciencia de verdad, “ciencia pura”: COVID-19.Manifiesto de sanitarios españoles: en la salud, ustedes mandan pero no saben

Pero con mucho cariño, les recordaría que no se olviden que la ciencia básica tiene un componente de gestión pública irrenunciable. Las ciencias sociales están para apoyar la gestión y el liderazgo científico de los centros y las unidades de investigación, de las Universidades, de las fundaciones públicas y privadas, de las iniciativas sociales.

Porque sin (re)conocer la estructura político-administrativa multinivel de la ciencia, no hay investigación, ni financiación, ni equipos de científicos, ni proyectos europeos, ni, tan siquiera, recambio generacional. Sólo a modo de ejemplo, sabemos que en la Universidad pública española, el grupo más numeroso de profesorado tienen entre 50 y 59 años (35,4%) … ¡y sólo el 1,3% tiene menos de 30 años!

No me extiendo porque esta es sólo una “intro” a las cuestiones que veremos en la clase de hoy, pero si queréis saber más, algo he escrito sobre el tema, en el homenaje a mi maestro y amigo Argimiro Rojo Salgado.

Por todo ello, para conseguir algo más que quejarnos como colectivo profesional (los científicos y científicas los somos), y para lograr movilizar a la sociedad, base de legitimidad de nuestra profesión, tenemos que empezar por nosotros mismos. Por nuestra #comunidadGDXP. Porque vosotros y vosotras, como alumnado de un grado oficial en una universidad pública sois parte del problema y de sus múltiples (re)soluciones.

En mi opinión, la palabra clave es #cooperacióninstitucional. Para los que quieran +INFO , “clicar” en INFO 😉

Yo os ofrezco cooperación en todas las sesiones, como compañeros y compañeras de este viaje que llamamos “Ciencia de la Administración y Gestión Pública”.

Si os animáis nos vemos en una clase 100×100 presencial … a pesar del COVID-19.

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MÁS “THINKING” Y MÁS “DOING”, DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA EN LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS PARA UN MUNDO MÁS JUSTO (28-IX-2020)

En un mundo que ya no existe, las personas han querido ir más rápido, ser más fuertes e ir más alto que nadie (el “citius, altius, fortius”, de los años 70).

A mi generación (X), que sucede a los “baby boomers” y precede a los “millennials”, nos han enseñado que existe la meritocracia y el “ascensor social”. Que cuanto más trabajes más consigues. Que cuanto más te esfuerces más recompensas te serán dadas (en un anuncio de los años 90, cuando concluía mi grado de CCPP y SOC. en la Universidad Complutense de Madrid, un anuncio de coches nos llamaba “JASP”, “jóvenes aunque sobradamente preparados, sic).

Y llego la crisis del 2008, y el “ladrillo”, el sector de la construcción, se diluyó como un azucarillo.

Y llego la crisis del 2020, y la pandemia mundial del coronavirus nos ha cambiado nuestra idea y modo de vida occidental y desarrollista.

Pues bien, ya hace tiempo que no creo que sea posible sólo actuar sin antes haber pensado. Tampoco es conveniente pensar y no actuar … porque parte de los problemas sociopolíticos tienen su origen en la innación social, en la delegación del poder en los intermediarios políticos (partidos), administrativos (altos cuerpos de funcionarios), económicos (empresas monopolísticas de servicios públicos) y sociales (ONGs).

No es posible el “just do it!” de Nike. Es recomendable primero “thinking” y después “doing” … sobre todo para evitar delegar el poder político y administrativo en manos “tecnócratas”.

Este planteamiento básico es el que os traslado como responsable de la materia de “Ciencia de la Administración y Gestión Pública”, de nuestro Grado en Dirección y Gestión Pública (UVIGO). Porque como os habéis dado cuenta tras la primera semana de clases en este curso “anormal”, al grupo de docentes que “resistimos al invasor” (como Astérix y Obélix), en forma de virus físico (COVID-19), y de virus psicológico y emocional (“posverdad”, “fake news”, “populismos”, “terraplanismos”, “negacionismos”), nos gusta pensar, haceros pensar, y pensar con vosotros y vosotras.

Y lo hacemos pensando de manera crítica sobre qué y por qué son las instituciones públicas. Para qué deben ser creadas y sostenidas. Cómo se deben gestionar y a quién se orientan sus decisiones públicas.

Porque muchas son las posibilidades de conocimiento científico (“thinking”); muchas son también los enfoques de análisis de las diferentes realidades políticas y administrativas de nuestros gobiernos-administraciones en Europa, España, Galicia y Pontevedra, o Vigo, o Cangas, o …

“Thinkeando” sobre diferentes lupas de análisis de las administraciones públicas conseguiremos construir un mapa conceptual del poder político y administrativo.

“Thinkeando” sobre qué nos aporta la Ciencia Política, la Ciencia de la Administración, la Teoría de la Organización y la Gestión Pública, las Políticas Públicas, las Relaciones Intergubernamentales, o la Gobernanza, será más posible que no nos engañen, nos mientan, nos “mal-orienten” o confundan.

“Thinkeando” sobre “Ciencia de la Administración y Gestión Pública” conseguiremos crear nuestra propia interpretación de la realidad politécnica, administrativa y de gestión de unas instituciones públicas que precisan también “repensarse”, y que las ayudemos como analistas y como ciudadanos, como usuarios y como técnicos de la administración.

Por todo ello, os recomiendo más “thinking”, para que nuestro “doing” sea cada vez más efectivo: eficaz + eficiente + ético + equitativo; sobre todo para ayudar a aquellos ciudadanos y ciudadanas que más sufren.

Para ello, gritemos, “just thinking and doing!”

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GRADO DIRECCIÓN Y GESTIÓN PÚBLICA (UVIGO), ¿QUIÉNES SOMOS, DE DÓNDE VENIMOS Y A DÓNDE VAMOS? (21-IX-2020)

Reconozco que estoy un puntito nervioso. Como en aquel mes de enero del año 2000 en el que comencé a dar clases en la extinta Diplomatura de Gestión y Administración Pública de la Universidade de Vigo.

Y, sí, 20 años después aún sigo teniendo un poco de ansiedad al inicio de un curso académico … a la que se añaden las lógicas inquietudes del curso 2020-2021, dominado por el coronavirus.

Pero vamos a pensar que “hoy es el primer día de toda nuestra (nueva) vida”. Y para llegar a aquí, al blog, al aula virtual, al aula presencial, que de todo tenemos, vamos a plantearnos en esta primera sesión de la materia “Ciencia de la Administración y Gestión Pública” (Grado en Dirección y Gestión Pública -presencial y virtual- de la Universidade de Vigo, GDGP-UVIGO) algunas preguntas básicas para comenzar a conversar, a debatir, a trabajar competencias que nos hagan profesionales responsables de nuestras instituciones públicas.

Algunas de estas cuestiones las resumió hace más de 40 años el grupo vigués “Siniestro Total”, y con su “¿Quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos?”.

Otras cuestiones pertinentes para nuestra materia, tienen que ver “con lo que sabemos”, “con lo que no sabemos”, e, incluso, “con lo que no sabemos que no sabemos”, sobre los estudios de administración pública en España, el GDGP-UVIGO y lo que está por venir en la nueva época del coronavirus (COVID-19, 20, 21 …)

Tiempo habrá de intentar plantear las preguntas, también algunas respuestas no dogmáticas y, siempre, desde un planteamiento crítico. Por sin crítica no hacia ciencia (sólo opinión, “opinólogos”, “todólogos”), y a modo de ejemplo, os avanzo que no hablaremos de “cogobernanza”, si no de “gobernanza” … las diferencias entre ambos conceptos son de primero de Grado; aunque los responsables políticos y altos cargos de todas las administraciones públicas españolas lo usen de manera inadecuada e interesada.

Os adelanto que “somos” un grupo de profesores y profesoras (también PAS y alumnado), que llevamos invertido un enorme esfuerzo e ilusión en los últimos 20 años en este proyecto que llamamos “Grado en Dirección y Gestión Pública”. Que, con el apoyo de la UVIGO (y a partir de su enorme esfuerzo en el “back office” técnico, institucional y tecnológico -Campus Remoto, Moovi, Campus Integra-), comenzamos una “nueva época” del Grado, con un plan de estudios renovado (2020-2021). Que llevamos invertidas más de 1.000 de trabajo desde enero del 2019, hasta el fin de semana pasado (septiembre 2020), en el desarrollo de materias, formación, protocolos de coordinación, soportes virtuales y presenciales, con el fin de que hoy, 21 de septiembre del año 2020, podáis entrar en nuestras aulas presenciales y virtuales de manera segura y cómoda … siempre con permiso del COVID-19.

Una última cuestión antes de comenzar esta primera sesión presencial y virtual de la materia de “Ciencia de la Administración y Gestión Pública”: ¡¡os necesitamos!!

Precisamos de vuestra cooperación, vuestra implicación e incluso de vuestra empatía. Tenemos que comprender que la Universidad Pública presencial-virtual (o “Universidad Híbrida”, como a mí me gusta llamarla), en una época que podríamos denominar como “Año 0, d.C.” (después del Coronavirus), no podrá continuar ofreciendo títulos e investigación de calidad, a precios públicos y de proximidad sin vuestro concurso.

Os emplazo a que constituyamos desde el minuto 1 una #ComunidadGDGP, “comunidad de prácticas” que nos ayudará no sólo a aprender contenidos teórico-prácticos, sino también a comprender cómo, por qué y para qué funcionan las instituciones públicas … y la Universidad es una de ellas.

Ahora sí, ¡comenzamos!

Os dejo con “Siniestro Total”

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