Centroamérica nuevo Eje Geoestratégico Global: El Caso del Salvador

Sin ánimo de ser presuntuoso y tratando de desarrollar el planteamiento general expuesto en el título del post, me gustaría realizar una serie de análisis desde la perspectiva de la ciencia política y de la gestión pública, en relación con los nuevos escenarios de poder global y el papel que América Latina está llamada a desempeñar.

En concreto me gustaría profundizar un poco más en la relación que el “Reino de España” ha tenido y tiene (no sé si en un futuro tendrá), con toda la región, y muy especialmente con El Salvador.

Los motivos pueden no parecer claros, ¿por qué este tema?, ¿por qué yo?, ¿por qué la perspectiva politológica?.  Me explico:

1. Desde hace un año comienzo mi recorrido por Centroamérica, desde Tijuana (septiembre de 2011), hasta San Salvador (enero y julio de 2012), en el cual me encuentro en este momento.

2. El motivo, haber sido contratado por la AECID para participar en un programa de capacitación de altos cargos y mandos intermedios del sector justicia y seguridad en El Salvador. El programa de “refuerzo institucional” se realiza en colaboración entre el Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ, igual que el CGPJ en España), la Unidad Técnica Ejecutiva del Sector Justicia (UTE) y el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset (IUIOG, Madrid), como coordinador académico de un programa denominado “Diplomado en Gerencia Pública, Justicia y Seguridad”

3. He sido invitado en calidad de doctor en Gobierno y Administración Pública y profesor del Grado en Dirección y Gestión Pública de la Universidad de Vigo (España), para impartir un módulo sobre “Dirección Estratégica de Recursos Humanos” (30 horas semanales, por dos semanas, para dos grupos diferentes y un total de 70 personas, aprox.).

Por si no fueran suficientes los motivos, a ellos se suman la perspectiva politológica, puesto que como doctor en este área de conocimiento y organizador de cursos de entrenamiento directivo desde hace más de una década para administraciones autonómicas y locales en España, tengo una idea aproximada del perfil de los directivos públicos, su forma de organizarse y trabajar, además de su desempeño institucional como profesionales.

Más allá del “burriculum”, lo interesante es el resultado de estos 30 días que estoy viviendo en San Salvador, entre enero y julio de 2012 (el caso de Tijuana, responde a otra invitación académica del COLEF en el ámbito de la cooperación transfronteriza, y se recoge en otras entradas de otros blogs).

Trabajar con directivos del sector justicia y seguridad en El Salvador, supone un privilegio ya que da la oportunidad de seguir contribuyendo a mejorar la calidad institucional de una democracia joven, como lo es la salvadoreña. España tuvo un papel central en los Acuerdos de Paz de 1992 (este año, en enero se cumplieron 20 años de la firma), y con ellos el fin a 12 años de sangrienta guerra civil. Para nosotros El Salvador es un lejano recuerdo de los asesinatos de los jesuitas en la UCA. Ellacuría y sus compañeros fueron mártires de una guerra que concluyó con su sacrificio, y a partir del cual se reconstruyó toda la estructura del Estado: desde la seguridad y la justicia, hasta las infraestructuras y las políticas de ayuda a los colectivos más pobres (niños, mujeres, campesinos).

Pero El Salvador es algo más que eso. Es un Estado clave en el desarrollo centroamericano, puzzle geoestratégico que todos los grandes actores internacionales, y que, cada vez más, deja de tener relevancia para la UE y para España, absortos en su propia crisis sistémica. Sin embargo, si no estamos nosotros, estarán otros. Esto es lo que revelan los propios informes AECID 2011 (http://www.aecid.es/galerias/ongds/descargas/INFORME_ONGD_2011.pdf)

y 2012 (http://www.europapress.es/epsocial/ong-y-asociaciones/noticia-aecid-dispondra-2012-140-millones-euros-ong-35-ciento-menos-2011-20120416172352.html), en los que se puede comprobar la importancia geopolítica de la región para España, sobre todo en temas de gobierno, sociedad civil y derechos humanos. El Salvador, es el Estado que más recibía de la cooperación española en 2011 (no hay más que ver sus instalaciones y las de la Embajada para comprobar este dato numérico)… sin embargo, y con la excusa de la crisis, esta situación está girando 180º.

Un buen ejemplo de esta situación de “desaparición paulatina” lo podemos ver en el conflicto que mantienen el Poder Legislativo (la Asamblea de la República) y el Poder Judicial (la Sala de lo Constitucional). Seguro que es una noticia más desconocida para el público español, ya que los medios de comunicación prefieren otro tipo de actualidad (narcotráfico, “maras”…). Sin embargo, no por ser de escaso interés para los grupos mediáticos españoles es de menor relieve, ya que supone el mayor enfrentamiento institucional, entre poderes del Estado, desde los Acuerdos de Paz de 1992. Hasta tal punto se reconoce externamente esta tensión, que los norteamericanos (vía Embajada en El Salvador y representantes políticos en EUA), han asumido un cierto papel (en la sombra, eso sí), de mediación, con el fin de ayudar a resolver un conflicto, que comenzó el lunes pasado (16-VII-2012) y que amenaza con tomar un rumbo crítico en la semana que comienza, con cruces de acusaciones mutuas de inconstitucionalidad.

En mi caso, y como académico contratado para un programa de capacitación de los altos cargos del Poder Judicial y de la Seguridad Pública (Jefes de la Policía Nacional Civil, de Instituciones Penitenciarias, de la Procuraduría General de la República, de la Fiscalía General de la República), incluso de la Asamblea de la República (algún participante hay), debo mantener una posición de equidistancia incómoda. La razón no es otra que el hecho de que en mi primera visita y a través de contactos académicos de colegas en España, tuve la ocasión de conocer y debatir con uno de los Magistrados de la Sala de lo Constitucional, el profesor Sidney Blanco, sobre una situación que aún no había tenido lugar.

Seis meses después y a mi regreso, encontramos el mismo escenario, pero con sus actores en plena crisis institucional.

Más allá de este enfrentamiento entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo (muy de moda también en España, tras el reciente nombramiento del Presidente del CGPJ, contra las “recomendaciones” del Ministro de Justicia), el resultado es que El Salvador se juega una buena parte de su futuro en la región, y la región es clave para los “operadores económicos” globales en estos momentos de cambio (especialmente para UEA y China, pero también para México y Brasil).

Y España ni está, ni se la espera, ensimismada en su concepción paternalista del mundo y eternamente pesimista, que refleja que sus élites y nuestra plutocracia aún no han conseguido superar la pérdida de las colonias de finales del siglo XIX. Si no fuera así,  estarían pensando cómo activar una presencia estratégica en Centroamérica, que poco a poco se va convirtiendo en testimonial, y reduciendo sus cuotas de legitimidad, al mismo tiempo que se incrementa su prima de riesgo.

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