Beatriz Talegón y el “síndrome de Django”

Acierta Quentin Tarentino tratando el tema del esclavismo en los Estados Unidos premodernos. “Django” no es una película del oeste (que también y magnífica), es una excelente alegoría de la liberación del individuo del poder establecido.

Al final de la película y tras más de 2 y media de espectaculares monólogos, diálogos, imágenes y música, Schutz y Dicaprio pasan a un segundo plano (y es difícil porque sus interpretaciones son magistrales), y dejan paso a la esencia de la historia, escrita por el propio Tarentino.

Foxx y Samuel L. Jackson se ven las caras en un duelo desigual. El Ancien Regime contra la posmodernidad (que está por llegar 2 años después tras la guerra civil), el liberado contra el colaboracionista, el hombre contra el sistema. Foxx acribilla a Jackson no sin antes hacerle ver que por mucho que haya libertad esta siempre estará del lado de los oprimidos, no de los que participan del sistema, y menos de los que se aprovechan de él para subsistir.

A los españoles ya no les llega con una declaración política, ni siquiera para poner en solfa a los partidos, ni siquiera desde dentro de los partidos. En la movilización de ayer por la tarde, los representantes de los partidos políticos no tenían espacio, no era su foro… allí sólo estaban los ciudadanos reclamando al Parlamento que tramite con urgencia una ILP que concluya con el drama de los desahucios.

Y los representantes del PSOE, aunque críticos con sus élites, con sus Ejecutivas, siguen perteneciendo a ellas… y los grandes partidos han demostrado que el cambio social y político, ya no puede ser liderado por estas élites. Independientemente de la buena voluntad de Beatriz Talegón, los participantes en la manifestación le dijeron a Talegón, como Foxx a Jackson, que no son iguales, ambos son negros pero no iguales, ambos son ciudadanos pero no iguales.

Es una tragedia que hayamos llegado a este extremo y más aún que la izquierda se identifique con la derecha en estas cuestiones centrales para la sociedad… pero es lo que hay.

La ciudadanía ya no pide, reclama.
La ciudadanía ya no espera que la autoricen, toma la calle.
La ciudadanía no quiere argumentarios, ni explicaciones, decide cuál es el problema y cómo solucionarlo.

Es la “postdemocracia” (Crouch), y al igual que en la Norteamérica del siglo XIX, en la España del XXI, los ciudadanos somos todos iguales… los políticos también; pero entre ambos, existen grandes diferencias, y como expondría George Orwell en boca del “cerdo” Napoleón en “Rebelión en la Granja”, unos son más iguales que otros.


#insumisioninstitucional
#febrerodesobedienciacivil

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